Las Tesis: “Un violador en tu camino” recorre el mundo.

Cuando lees que solo en 2018 hubo 15.533 casos de violación u otros delitos sexuales en Chile, es decir, cerca de 42 casos diarios y aproximadamente dos cada hora, según la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres, sin embargo, que por cada delito reportado, entre 3 y 10 nunca llegan a conocimiento de las autoridades, entiendes por qué la canción “Un violador en tu camino” del grupo LASTESIS se ha convertido en un himno para todas las organizaciones feministas del mundo que se luchan contra la violencia sexual hacia las mujeres. ¿Pero estaba pensado este performance para que se convirtiera en lo que es hoy?, ¿Quiénes son las integrantes de LASTESIS?, ¿hasta dónde ha llegado al auge de la canción?, ¿Qué simboliza el performance? Veremos la evolución de esta actuación que hasta el día de hoy es viral, a través de la recopilación de varias de las entrevistas que se les han realizado a las integrantes del grupo por medios como “El País”, “Infobae” y “BBC” feministas debido al auge repentino de la canción.

El fenómeno de “Un violador en tu camino” principió como una obra teatral que jamás llegó a estrenarse y que incluía una canción de minuto y medio. Ese pequeño fragmento es el que llegó el 20 de noviembre a las calles de Valparaíso, en la costa chilena, en el marco de una serie de intervenciones callejeras convocadas por un colectivo teatral local. En tan solo unos días, la canción, su coreografía e iconografía se convirtieron en un fenómeno mundial y multitudinario.

¿Quiénes son las integrantes de LASTESIS?

Lastesis se fundó hace un año y medio y está compuesto por Daffne Valdés y Sibila Sotomayor ambas del mundo del teatro, Paula Cometa diseñadora y profesora de historia y Lea Cáceres diseñadora de vestuario. Se describen como “cuatro mujeres “nacidas y criadas” en Valparaíso, que se conocieron en colegios, universidades, a través de amigos o, simplemente, “en los cerros”. Tienen sus respectivas actividades laborales, como independientes o docentes, y por su trabajo en el colectivo no ganan “ni un peso”, como han explicado en Instagram: “Es puramente autogestión y convicción”. Trabajan con tesis o teorías feministas —por eso el nombre LASTESIS, que ellas escriben así, en mayúsculas— que llevan a la práctica a través de actuaciones y recursos sonoros, textiles y visuales.

¿Cómo surge “Un violador en tu camino”?

Las Tesis trabajamos desde abril, mayo del año pasado en poder llevar tesis de autoras feministas a puestas en escena, como un traslado de lo teórico a lo práctico en un pequeño formato de tiempo, de alrededor de 15 minutos.

En un primer momento, trabajamos con el “Calibán y la bruja” de (la activista ítaloestadounidense) Silvia Federici y luego tomamos la tesis de (la antropóloga argentina) Rita Segato sobre el mandato de violación y la desmitificación del violador como un sujeto queejerce la acción de violar por placer sexual.

A partir de eso empezamos a investigar sobre violencia sexual, homicidio y violaciones específicamente en Chile y pudimos constatar que las denuncias de este tipo se desvanecen en la misma justicia.

Esa tesis iba a ser estrenada el 24 de octubre, en un contexto universitario. Y debido al estallido social o levantamiento popular (que comenzó el 18 de octubre en Chile) no pudimos estrenar la obra que tenía incorporada esta parte cantada que trascendió.

¿Cuándo interpretan esa canción por primera vez?

La intervención se realizó en Valparaíso a partir de una invitación de integrantes de la compañía teatral La Peste, en el contexto de una serie de intervenciones callejeras que se iban a hacer entre 18 y 23 de noviembre. A nosotras nos tocó el miércoles 20 (de noviembre).

La idea era cortar la calle, haciendo una especie de barricada. Pero era una intervención pequeña. ¿Cómo saltan de una veintena de personas en Valparaíso a decenas en Santiago de Chile, el 25 de noviembre, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer?

Después de lo de Valparaíso, por los registros (de video), nos empezaron a contactar personas de otras regiones de Chile preguntando si podíamos ir a Temuco, a Valdivia y otros lugares.

Pero en realidad era supe difícil que nosotras pudiésemos ir a todos esos lugares a coordinar la intervención.

Nosotras no lo pensamos como un canto de protesta, sino que era parte de nuestra obra performática.

Entonces cuando se vuelve “viral”, probablemente sea porque lo viral es la violencia sistemática que vivimos los seres humanos a partir de estructuras del Estado moderno. Se vuelve transnacional porque finalmente es como un grito que a todas nos corresponde dar. Pero, lo cierto es que la performance se nos escapó de las manos y lo hermoso es que fue apropiado por otras. 

La coreografía también es parte de lo que hizo que la performance fuese visualmente poderosa e incluye referencia a abusos policiales. ¿Cómo se creó?

Hay momentos coreográficos y musicales más rítmicos y otros de protesta, siempre entendiendo que la performance también tiene que ver con cómo el cuerpo se posiciona políticamente en la calle, que es el lugar más peligroso para el cuerpo de una mujer. Es ese transitar de nuestro cuerpo en la violencia.

Por ejemplo, el tema de las sentadillas es importante porque un informe de Human Rights Watch denunció conductas de abuso sexual de funcionarios de Carabineros que obligaron a algunos detenidos a realizar sentadillas estando desnudos (lo que está prohibido desde comienzos de 2019).

El tema de apuntar también es una interpelación directa y cuando decimos: “Y la culpa no era mía”, la idea del baile es poder liberarte de eso que te contiene moralmente y que te culpabiliza de por qué un hombre, por ejemplo, en tu familia o un amigo abusó de ti.

En estos días han salido muchos testimonios en Twitter de mujeres que están diciendo, por ejemplo: “Y la culpa no era mía -tenía 9 años- ni dónde estaba -en mi casa- ni cómo vestía pijama- y me abusó el novio de mi mamá”.

Entonces también están apareciendo estas respuestas en función de la coreografía y de la letra, que también significan un despertar de todas quienes se sintieron censuradas o con miedo de poder decirlo. Pareciera que al final todo esto resulta ser muy liberador y sanador.

Relatan que ajustaron a las nuevas circunstancias parte de la letra y los movimientos que la acompañan y que incluye una contagiosa base electrónica. Los ojos vendados simbolizan a los heridos oculares por los perdigones antidisturbios.

¿“Un violador en tu camino” en Cuba?

Aprovechando la oportunidad que hoy en día otorgan las redes sociales, un grupo de un poco más de 30 estudiantes, tomaron una llanura de la Universidad de las Artes (ISA), con la previa autorización de su rector para así, sensibilizadas con la causa de las mujeres de Chile y por la no violencia machista replicaron la coreografía con los ojos vendados.

“Habíamos valorado la posibilidad de editar la letra del performance para nuestro contexto, pero consideramos que debemos respetar este himno de manera íntegra como se ha hecho en casi todo el mundo, ya que estas mujeres valientes se manifestaron públicamente sin miedo alguno a pesar de su actual situación política”, hicieron circular las organizadoras en la convocatoria para la actividad.

“Es algo que hace falta en Cuba, creo que las mujeres de todo el mundo estamos despertándonos y organizándonos, pasando fronteras”, declaró la participante Berta, de 25 años, a la agencia IPS. “Esta acción en Cuba era súper necesaria y estoy muy feliz de haber participado”.

“Las muchachas de La Manada (un grupo de mujeres creadoras) hicieron un grupo en Facebook, contaron un poco la idea y como ya conocía la experiencia de Las Tesis, enseguida me interesó”, dijo la dramaturga Martha Luisa Hernández, de 28 años.

Aunque veía su realización en el espacio público cubano como algo impensable, le pareció posible un lugar como el ISA y “enseguida me sumé”, destacó Hernández.

“Para mí tiene todo el sentido del mundo, porque no es solo unirnos a un contexto global o las repercusiones que ha tenido ese himno, sino para desde Cuba también mostrar una postura feminista, contra todo tipo de discriminación”, apuntó.

“Nos sentimos con la responsabilidad como latinoamericanas, como mujeres y como seres humanos de solidarizarnos y apoyar esa causa”, aseveró la filóloga Lisandra Castro, de 27 años, quien apostó por un lugar donde pudiera obtenerse un permiso.

¿Pretexto para otras causas?

Parte de la repercusión que ha tenido el tema, se basa en lo que simboliza y la lucha que está detrás de ese ritmo pegajoso que hoy resuena en todo el mundo. Pero la significación de este himno ha sido penosamente manchado debido a la modificación que ha realizado la artista y activista contrarrevolucionaria Ana Olema, quien ha utilizado el ritmo feminista para defender causas impugnables como la liberación del opositor de la Unión Patriótica de Cuba (UMPCU) José Daniel Ferrer aun cuando ya ha sido desmentida su actuación de oprimido y torturado.

A principios del pasado mes de octubre, Ana Olema y Annelys PM Casanova concibieron un Monumento a La Libertad 8S (o Monumento de La Marcha de Los Girasoles), propuesta escultórica consistente en dos girasoles flotantes, que se ubicarían en la Ermita de la Caridad, en Miami, y en el Santuario del Cobre, en Santiago de Cuba.

El proyecto artístico estaba basado en la Marcha del 8 de septiembre de 2019 convocada desde Cuba, por el grupo opositor Unión Patriótica de Cuba, y promotores de la plataforma ciudadana Cuba Decide conocida como La Marcha de Los Girasoles debido al uso de la flor como símbolo de unidad y fraternidad nacional.

 

Elaborado por: Observatorio Social Universitario.

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