EL MOMENTO POLÍTICO Y LAS TAREAS DEL PUEBLO VENEZOLANO

El imperialismo estadounidense se ha propuesto detener los procesos de la lucha por la soberanía y la independencia de nuestro continente, a fin de reaparecer la iniciativa política que perdió desde los primeros años de este siglo para recolonizar el continente, sobre la base de la recuperación de su burguesía en la región, para ello las trasnacionales imperialistas de EEUU, Europa y otros países, las elites de derecha gobernantes en esos países, este es un objetivo estratégico en la disputa geopolítica planetaria con los países cuyas economías emergen con fuerza en lo que va del siglo XXI y le están disputando la posición hegemónica que asumió EEUU en la economía mundial como resultado de la II Guerra Mundial.
Venezuela se convirtió en el epicentro de esta confrontación, en virtud del proyecto político democrático y socialista que es esencia de la Revolución Bolivariana y además, por las inmensas riquezas naturales que poseemos. Desde el momento en que el Comandante Chávez asumió la Presidencia de la República hace 20 años y lanzó el movimiento al poder Constituyente originario para refundar la República, concitó el odio de las clases dominantes de Venezuela y de las élites imperialistas. Han sido 20 años de avances, en los que ganamos la independencia nacional, hoy somos un país libre y soberano; tenemos una democracia fuerte, vigorosa, vibrante; los resultados sociales de la Revolución Bolivariana son inmensos, basta con analizar los resultados de salud, educación, vivienda, deporte, recreación, cultura, empleo y muchos otros indicadores y sectores; en lo económico vamos edificando una economía mixta donde coexisten la propiedad social directa e indirecta con la propiedad privada, y hoy avanzamos en la construcción de un modelo económico productivo, que nos permita superar las debilidades estructurales de la economía venezolana – el modelo rentista petrolero y el carácter monopolista – y sea la base material del Socialismo Bolivariano.
El modelo de Socialismo que estamos construyendo, el Socialismo Bolivariano – definido y sistematizado por el Comandante Supremo Hugo Chávez – no es copia de ningún otro modelo conocido en el pasado. Si bien es cierto, recoge las leyes generales del Socialismo definidos por los clásicos del Socialismo, su raíz es nuestra, autóctona, parte de nuestra historia, de nuestra cultura Venezolana latinoamericana y caribeña. Pero al mismo tiempo, han sido 20 años de lucha, de resistencia contra la agresión permanente delimperialismo y sus aliados dentro y fuera del país. Hemos enfrentado y derrotados golpes de Estado, paros patronales, sabotaje a la industria petrolera, foquismo urbano, actos terroristas de distinto signo y grado, incluyendo el magnicidio frustrado al Camarada Presidente Nicolás Maduro, asesinatos selectivos, diversas variantes de guerra económica, de guerra ideológica y cultural, de guerra mediática y psicológica, etc.


Desde el Año 2013 – tras la desaparición física del Comandante Chávez – se intensificó esta guerra total contra la Revolución Bolivariana, que es la guerra contra el pueblo venezolano. En diciembre de 2015 – como consecuencia principalmente de la guerra económica – la derecha obtuvo una importante victoria en la Asamblea Nacional, pero en lugar de desarrollar una política democrática e institucional con la mayoría que tenían en el parlamento nacional, definieron una línea política insurreccional y cortoplacista, que – junto a la acertada política definida por la dirección de la revolución encabezada por Nicolás Maduro – al poco tiempo los llevo a dilapidar la fuerza que acumularon. De modo que, en medio de la guerra total del imperialismo contra nosotros, los años 2016, 2017 y 2018 fueron años de resistencia, de acumulación de fuerzas, de victorias políticas, electorales y morales. En ese periodo de tres años derrotamos diversas fases de plan de destrucción nacional del imperialismo y sus aliados, logramos imponer la paz y la estabilidad política en Venezuela, legitimamos con todas las instituciones – salvo el Asamblea Nacional – con el voto del pueblo y con todo eso, creamos las condiciones para poner a la ofensiva en la economía con el Programa de Recuperación Económica – Social, Crecimiento y Prosperidad.
Hoy tenemos un programa para recuperar la economía y la prosperidad de la Patria y un plan – el Plan de la Patria 2025 – para la fase en la que está entrando la Revolución Bolivariana, orientada por los cinco Objetivos Históricos de Programa de la Patria que nos dejo el Comandante supremo Hugo Chávez. Ante esta realidad, en la que las fuerzas de la revolución estamos a la ofensiva y tenemos la iniciativa; el imperialismo aumentó la intensidad de la guerra contra nosotros en toda sus formas (política, económica, militar, psicológica, mediática, nacional e internacional). Durante los meses de noviembre y diciembre de 2018 y enero de 2019, asistimos al incremento de las presiones políticas en los organismos internacionales (que hemos derrotado con la Diplomacia Bolivariana de Paz), de las sanciones, de los intentos de chantaje. A las ya conocidas formas de la guerra económica le han sumado ahora el robo de nuestros activos en el exterior y una histeria guerrerista de los jefes imperialistas.
Efectivamente, han sido los jefes políticos de la élite supremacista, racista, fascista que gobierna los EEUU: Donald Trump, Mike Pence y Mike Pompeo, entre otros, los que se pusieron directamente a la vanguardia de la oposición venezolana – dada la incapacidad y debilidad de esta – en el desarrollo del plan golpista e intervencionista contra el país. Debemos decir que estamos derrotando ese plan con nuestra unidad como pueblo, expresada en la unión cívico militar y la estrecha conexión entre las mayorías de nuestros pueblos y la dirección revolucionaria expresada en nuestro partido como vanguardia política de la revolución y el líder actual de ella Nicolás Maduro. Para seguir resistiendo y derrotando el plan enemigo, mientras seguimos avanzando en este periodo, tenemos que asumir cuatro tareas que engranan la coyuntura con los objetivos estratégicos de la Revolución Bolivariana, es decir: construir el Socialismo Bolivariano y Chavista. Estas tareas son:

1.- Profundizar las acciones que nos conducen a la recuperación económica y a la prosperidad de la Patria. Esta tarea corresponde a todo el pueblo venezolano, pero la vanguardia tiene que asumirla la clase obrera por la vía de la combinación – articulación de la gestión directa y democrática de la actividad productiva de las empresas y unidades productivas, con la economía comunal, sobre la base del “Modelo Empresarial Socialista” que construyó el Congreso Constituyente de la Clase Obrera (septiembre – octubre de 2018) y aprobó el presidente Nicolás Maduro.

2.- Expandir y profundizar la protección social del pueblo por la vía de la defensa del empleo y la calidad del empleo, junto a todo el sistema de bonos solidarios del Carnet de la Patria, el Sistema de Misiones y Grandes Misiones.

3.- La Defensa Integral de la Nación, doctrina sistematizada por el Comandante Chávez, basada en la guerra de todo el pueblo, la guerra popular prolongada, para enfrentar y derrotar a un enemigo numérica y tecnológicamente superior. De allí la importancia del equipamiento y entrenamiento de las unidades de la FANB y del crecimiento de la Milicia Bolivariana en cantidad y calidad. En este momento tenemos la meta de 2 millones de milicianos para el 13 de Abril de este año.

4.- Incremento de la lucha contra el burocratismo, la negligencia, lo mal hecho, la corrupción en todas partes, en el Estado y en la organización popular. Esta es una tarea de primer orden para que se imponga en la sociedad los valores socialistas de la solidaridad, la comprensión y el amor.

Desde el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) convocamos a toda nuestra vanguardia revolucionaria y más allá, a todo nuestro pueblo, para asumir consecuentemente estas tareas para seguir consolidando la revolución de nuestro socialismo.

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